Anoche en Tele Extremadura vi la última ½ hora, algo más de la película ¿Conoces a Joe Black?(dirigida por Martin Brest y protagonizada por Brad Pitt, Anthony Hopkins, Claire Forlani, Jake Weber, Marcia Gay Harden, ...) A parte de ser un magnífico largometraje de actores. Digo bien, de actores, tanto Hopkins como Pitt están soberbios, es una película que no se… te deja un regusto agridulce.
¿Qué es una visión muy bucólica de la muerte? Pues sí, ¿Y?...
La verdad es que no me importaría que mis últimos días fuesen así.
La película es en verdad original. Original en poner a Pitt como “la muerte” que es Ella y ponen a un El. Original y tremendamente humana al dotar a la muerte de esos sentimientos. Es curioso el concepto de muerte en que nos movemos.
En oriente el concepto es tan distinto como lo puede ser una lechuga de una rosa, los dos son vegetales pero... En una parte de ese no tan lejano oriente uno se muere y se acabó. En otra, la muerte no es si no un paso más en la rueda interminable de la vida, el concepto de “vida” es amplio y abarca la vida y la muerte (otra forma de vida).En el catolicismo la cosa está confusa. No se aclaran si creen en la reencarcanción o no. Creen en el más allá, en los Cielos, en el infierno y en la resurrección de la carne al final de los tiempos (largo me lo fiáis amigo Sancho).
Pero a lo que vamos. No he visto la que para mi gusto es de las mejores escenas de la película, me refiero a la conversación que mantiene en el hospital con la vieja negra brasileña, único personaje que reconoce a la muerte en Pitt, ésta le recrimina su actuación y le recrimina y con razón que El/Ella quiera sentir como humano (no imagino estos sentimientos en la muerte) y ella ( la vieja) no acabe de morir y descansar del cáncer que la está matando.

No es la primera vez ni será la última que el cine toca el tema de la muerte, casi siempre, por no decir siempre el enfoque es tremendamente humano, tremendamente simplista y antropocéntrico.
De todas sus representaciones me quedo con la descarnada y su guadaña, la gran igualadora, la que carece de sentimientos, mueve su herramienta de derecha a izquierda, recortando hacia dentro en el final del movimiento, con un balanceo de caderas, y todo cae cortado a la misma altura, a ras del suelo, segado. “Sic transit gloria mundi”


