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lunes, 17 de noviembre de 2008

ADOLESCENTES

¿Tenéis hijos adolescentes? ¿Sabéis como tratar con ellos/ellas?
Mi mujer me riñe, me dice ¿no recuerdas tu adolescencia?
Bien, algo recuerdo, pero creo que nosotros no estábamos tan “así” como están estos.
Los tiempos, la sociedad, los valores eran otros y no sé, quizás no estábamos tan mediatizados por la publicidad y por la forma de vida.
Forma de vida buscada y aceptada por todos, pero en el camino hemos dejado demasiadas cosas, demasiados principios y valores, y ahora, cuando vemos a nuestros vástagos penar y luchar y sufrir con ella, nos rebelamos. ¿Un poco tarde, no?
Hemos configurado una sociedad que es una trampa para nuestros hijos y para nosotros.
Hemos conformado un sistema social inconsecuente, insustancial y básicamente, generador de frustraciones. Y nuestros hijos e hijas son los que más fácilmente caen en las trampas del sistema. Una o un adolescente que ve como “triunfa” cualquier pelagatos en televisión y va de programa en programa, si no acaba fijo en uno, que ve los cuerpos perfectos de la programación, con su sonrisa brillante y su “estilo” a la última, con ropa de marca y mirada brillante porque usa unas gotas que evitan el enrojecimiento de los ojos, que comentan como si tal cosa que en la fiesta “superway” del “finde” hubo mucho “dancing” y más ” Coca” y al que bombardean con anuncios de dietas lith, de corporaciones capilares y estéticas y a los que constantemente insinúan que el Rock está en este u otro vehículo y que es feliz y lo consigue todo porque tiene tal móvil, ¿Qué van a querer?
El qué quieren, no lo saben ni ellos, el que sacamos, está más que claro, terapeutas, psicólogos, psiquiatras y muchas veces el tortazo a destiempo que acaba por estropear lo poquito que queda.
Va siendo hora que empecemos a cambiar las cosas, va siendo hora que pongamos coto a tanto desvarío, va siendo hora de recuperar valores que a muchos les parecerán carcas y trasnochados, pero que son a la postre los que hicieron de nosotros lo que somos y su falta, por dejadez por negligencia, por un mal entendido concepto de libertad nos ha llevado a esta situación. ¿Conocemos a nuestros hijos? Todos dirán que sí pero después veremos en televisión las atrocidades que cometen y nos preguntaremos ¿el mío hará eso? Y no sabremos la respuesta.