viernes, 20 de marzo de 2009

Negocios Comunes

Creo (no se si me equivoco) que por vez primera en la historia una crisis con repercusión internacional no es fruto directo del encarecimiento de alguna materia prima, del estallido de alguna guerra de impacto mundial, de problemas sanitarios, de tensiones entre superpotencias...
Es la primera en la que la causa principales es el ansia de ganar dinero el afán de acaparar riquezas de conseguir el mejor blindaje al contrato, de alcanzar unas primas leoninas, en suma el pecado de avaricia.

Que estas maneras y formas de estos individuos son las responsables de este desaguisado está, digamos, bastante claro, pero no son únicos. (Disculpas Sñr. Gore, pero su foto venía de perlas al montaje)

Que los Gobiernos y las Instituciones de Control se olvidaron manifiestamente de hacer su trabajo, no da lugar a dudas,

Pero ¿tanto unos y otros son los únicos responsables?

Los primeros no hicieron más que aprovecharse de un sistema que parece montado para que sea posible el lucro desmesurado y sin control

Los segundos en aras de un supuesto crecimiento de la economía, sobre todo la de algunos, con esa manía incomprensible las más de las veces de fijarse sólo en las cifras macroeconómicas, por miedo de frenar el ciclo de bonanza.

¿Por qué se permitió la implantación de esas reglas?

Pero… a este banco le falta una pata. Y curiosamente y aunque no lo parezca es la principal, aquella sobre la que descansa este inmenso castillo de naipes que es el mercado.

Esa pata se llama Sociedad. Es la que invierte, la que consume y ahora la que paga los excesos y abusos de las otras dos patas.

¿Y qué le ocurre a la sociedad? Que sea la primera vez que es clara la responsabilidad en esta crisis y la sociedad no reaccione es sintomático.

¿Es un síntoma o una reacción prevista? Esta apatía, esta incapacidad de reacción, esta falta de nervio, esta falta de voluntad no parece lógica. ¿Es algo buscado esta nula voluntad?
¿Cómo es posible que ante la situación no hagan valer su voz, para que los organismos internacionales les tengan en cuenta a la hora de reformar el sistema financiero con el fin de que no volvamos a ser los mismos ni las víctimas ni los amortizadores de las felonías de otros?

Viendo cómo se está comportando la opinión pública no me extraña que se consiguieran implantar tales reglas, es increíble hasta dónde puede llegar a afectar un hábito que es común en estos tiempos .
Nos han acostumbrado tanto al " no se preocupe de nada, fulanito lo hace por usted" que estamos a la espera de que al tal fulanito le vague para venir y arreglar el estropicio, para que nos solucione la crisis. En tanto el fulano encuentra tiempo, seguiremos lloramos y pataleando.