viernes, 21 de febrero de 2014

Estados de ánimo


Como ya habréis observado llevo tiempo apático, abúlico, hastiado, abrumado por el tedio, a disgusto...¡qué pena que el hastío no sea a la comida! ¡He vuelto a engordar!
¿Por qué? Bueno, como siempre por estas fechas, espero que sea debido a la  astenia  (apatía, fatiga física o ausencia de iniciativa) pre primaveral. ¡Necesito luz y calor!, es que uno es de secano y claro... Pero a pesar de ello lo que más me aplana no es mi estado anímico es la cruda y dura realidad. En Venezuela o en Ucrania se están matando unos y otros y no alcanzo a entender los motivos y aquí, lo de aquí es que ya no tiene nombre. Si uno dice blanco el otro dice negro. Si uno afea a otro su conducta éste le sale con el ya famoso ¡Y tú más! Y qué carajo importará lo bien o mal que lo hiciese el otro (agua pasada no mueve molino) importa y mucho lo mal o bien que lo estés haciendo tu.
El otro día mi buen y muy querido amigo Vicente me citaba a San Agustín cuando decía que la Ley si no es justa no es ley y que tal vez la Iglesia lo podría “Desantar”, despojarlo de la santidad y Yo, ingenuo de mi, pensaba en que tal vez se podría des-votar, pero no, ya había salido algún ministro del ramo para decir que si ellos habían salido elegidos, sus decisiones eran la de la mayoría.  
¡Hasta miedo me da ese argumento! ocurrencia ¡cómo no! Del ínclito Gallardón.
Paro, miseria, hambre, necesidad, pobreza infantil, energética, económica ¡Pero la economía va por el buen camino! ¡Dónde andará el camino que Yo por más que miro no encuentro ni una mala vereda! Y la deuda aumenta y la deuda respecto al PIB sube y el Estado pagando seguros desmesurados y fatuos para que las grandes empresas españolas hagan sus proyectos faraónicos allende los mares o los desiertos y anden a la gresca con los promotores y todo ello para mayor gloria y loores del nombre patrio, de la “Marca España”. No si ahora resulta que ya no somos un Estado ni somos 2000 años de historia ni somos un pueblo somos un nombre comercial. ¿No sería más comercial para con nosotros mismos invertir esos dineros aquí? ¡Aunque sólo fuese para dar de comer al personal! Y siguen los Jueces en su búsqueda incansable e inconmensurable de chorizos y choriceos varios y siguen saliendo incólumes al desaliento los corruptos, corruptelas, devaneos con la justicia o con la hacienda día sí, día también.
Sí, ya, ya sé que todo esto no suena nada bien. Bueno, uno tiene sus días y últimamente yo lo que tengo son ratos porque el día me lo amargan entre unos y otros y claro a la larga el ánimo se resiente y mohína y amilana. Esperemos que mañana escampe en todos los sentidos.