lunes, 2 de noviembre de 2015

De Mitos y Realidades

Pocas cosas hay más embriagadoras que sentirse espoleado por la curiosidad.
He disfrutado y he sido aguijoneado por ella y por  retazos de ideas y conceptos, que todos guardamos, viendo la obra de Miguel del Arco “Juicio a una zorra” magistralmente interpretada, bajo la dirección del autor, por Carmen Machi.
La zorra no es otra que Helena de Troya y su historia es la que todos conocemos solo que contada desde el punto de vista de ella y claro, la cosa cambia bastante.
Mientras veía la obra, un magnífico monólogo de una hora y algo, los nombres de la mitología clásica se abrían paso en mi mente. Príamo, Paris, Menelao, Aquiles. Y éste último me recordó una obra que leí hace ya bastante tiempo y tengo que releer, “Helena, Helena, amor mío de Luciano de Crescenzo. Éste en el proemio de su libro escribe «Ella es la esencia de la feminidad. Quien haya amado alguna vez en la vida sabe de qué estoy hablando. Sabe por ejemplo, que nunca ha logrado poseerla de veras, ni siquiera un instante: incluso cuando creía estrecharla entre sus brazos, incluso cuando ella le juraba entre lágrimas que lo amaba para siempre. ¡Ah, Helena, Helena, amor mío! A ti es a quien dedico este libro, con la esperanza - y el temor- de volver a encontrarte.
Hay una sustancial diferencia entre ambas obras. En tanto Crescenzo habla desde el amor platónico de su infancia, la Helena del Juicio habla desde el lógico y humano rencor  de la mujer sometida, desdeñada, humillada, usada, vilipendiada... como veis posturas no irreconciliables sino claramente distintas, distantes y de imposible concilio.
Vayamos por partes y parémonos a observar el Mito. Tenemos que recordar que el mito tiene un origen real. Incierto y perdido en las brumas del tiempo pero real de lo que podemos deducir que en algún momento de la protohistoria esos personajes existieron y tal vez hicieron alguna de las cosas que se cuentan de ellos.
Quiero recordaros antes de nada que los Aqueos, son el pueblo autor del Mito de Pandora, la que destapó el ánfora donde estaban guardados todos los males y sólo dejó dentro a Élpis, el espíritu de la Esperanza. Mito coincidente con el de la Eva mordedora de manzanas. Recordaros también que la señora Pandora fue  la primera mujer creada por Hefesto por orden de Zeus deseoso de vengarse de Prometeo por haber robado el fuego y dárselo a los humanos, presentó al hermano de éste, Epimeteo, una mujer, Pandora, con quien éste se casó. Creaciones de los dioses, casamientos...¡Qué poca imaginación tienen las religiones!
Pero vamos por Aquiles, el nieto de Éaco rey de Egina e hijo de Peleo y de la nereida Tetis hija de Poseidón,  nieto de Zeus. Vamos, un semidios.  También le llamaban el Pies ligeros porque según cuentan su madre Tetis en su deseo de hacerlo inmortal le quemaba por el día y lo ungía de ambrosía por las noches pero Peleo lo impidió y su maestro, el centauro Quirón,  sustituyó el talón quemado de Aquiles por la taba del gigante Dámiso, célebre por su velocidad en la carrera. De ahí el sobrenombre de ‘el de los pies ligeros’
Y aquí estamos, él se sabia inmortal o casi y ¿Como se llama al que actúa con esa premisa? ¿Cómo llamar al que se sabe invulnerable a los ataques? Que sepamos y según el diccionario que he consultado  «Diccionario de la Mitología Clásica» Alianza Editorial 1980-1981, El buen mozo mató, masacró y devastó a: Tenes, Rey de Ténedos, Cicno, hijo de Poseidón, Mines y Epístrofo hijos del Rey de Eveno, Eetión, padre de Andrómaca y a sus siete hijos, a Troilo, Polidoro y Héctor, hijos de Príamo y captura a Licaón, hijo del mismo rey, a la reina de las amazonas Pentesilea, a Tersites, alque mata de un puñetazo, a Memnon hijo de la Aurora. Esta lista sin contar a los pobres desgraciados que estaban entre él y su objetivo.
Muy curioso como trata el mito al asesino y a la domeñada.
En un caso héroe, en el otro puta.
Curiosamente estos conceptos siguen demasiado vigentes en la actualidad.
Tan vigentes que enterramos a demasiadas Helenas todos los meses.