jueves, 23 de julio de 2009

Noche de Teatro

¿Puede un solo actor llenar la escena de un teatro?

Y si esa escena es la del teatro romano de Mérida ¿También es posible?
La respuesta en los dos casos es si.
Antes del sábado pasado, el 18, día infausto en la memoria, hubiese dudado de la respuesta a la segunda pregunta. Hoy, después de visto lo visto, no hay duda. Hay truco, eso si, pero…
¡Cualquiera no lo hace…!
La otra noche, magnífica por cierto, hermosas tiritaban las estrellas en el cielo, estuve en la Capital, vamos en Mérida. Fui a ver al “Brujo”, a Rafael Álvarez, en el Teatro Romano de Mérida en el 55 Festival. No está mal, 55 años de Fedras, Calígulas, Prometeos, Jasones…
Algo saben en mi Capital de Teatro Clásico, ¿no creéis? Pues bien en estas estábamos y ya que el Brujo, hacía unos años que no venía por Mérida, pues decidimos ir a verle.
Las entradas compradas por internet no tienen problemas y pasan la lectura del scaner, las chicas y chicos de marca Extremadura por todas partes regalando botellines de agua y programas de mano, a la hora de encontrar asiento te iban indicando por qué puerta entrar.

El Teatro lleno. Frente a mi “entrada” una barra con bocatas y bebidas frías, caro, una coca y una cerveza, cinco euros, un poco más arriba los servicios. Algunas mujeres con tacones… si es que… ¡qué son piedros bien gordos! No se enterarán, o no quieren.
¿Qué obra? ¡Ah!... si, la obra… esto… es que… no es una obra al uso.
Vamos que es un monólogo, hora y media de monólogo, con un acompañamiento de fondo musical. Tres músicos y un cantaor con una voz prodigiosa.
Que ¿por qué un monólogo en Mérida?, como dice el Brujo en su intervención: Porque sale Pilatos. Y Pilatos era romano y el Teatro de Mérida es Romano. Queda claro ¿no?...¿NO? El título, olvidaba el título. “El Evangelio de San Juan”
El Evangelio de los signos, de las Señales, el más hermético, el más filosófico, el más griego de todos los Evangelios.
El interprete es educadamente irreverente, pero no, no se me alarmen los Creyentes, es sólo la visión que tiene el autor.

No se mete para nada con nadie, en todo caso de cuando en cuando, con San Juan, pero educadamente. Vamos que si San Juan lo escuchase de seguro lo felicitaba. Si aprovecha la ocasión para tirar de las orejas a las “Instituciones” y al personal, por borrego…
El Brujo cautiva con su verbo, el verbo, “en un principio era el verbo” juega con las palabras, gesticula, un perfecto histrión, logra que el público participe en la obra.
Tengo una amiga a la que no le gustó y en el descanso abandonó el teatro. La obra obliga a prestar constante atención por los juegos de palabras. A mi me entusiasmó. Vamos, que hasta tengo ganas de releer el Evangelio.
No crean Ustedes que la cosa es fácil, bien al contrario lo plantea complejo, párrafos en griego clásico, en hebreo, en arameo, en latín. Al principio dije que hace trampas. Si, hace trampas en la escena está un par de veces. Tiene una “mesa” con unos pergaminos y unos pebeteros iluminan a ambos lados un camino. La obra transcurre casi en su totalidad en la orquesta.
Ocupa el espacio de orquesta más cercano a la escena. Lo enmarca en un gran mapa, supuesto mapa donde aparece dibujado el mar muerto, el mar de tiberíades y el río Jordán. Magnífica la introducción y la descripción del Bautista.
Con el Actor un cantaor y unos músicos dos y dos a la izquierda y derecha del “improvisado” escenario. Unas veces parece que el cantaor está “llamando a la oración”, prestas atención y son cantos coptos y letanías. Poderosa y magnífica la voz de este hombre. Al final de la representación lo presentó, pero olvidé el nombre. Con el Cantaor, la percusión, que también sirve para marcar los tiempos. Frente a ellos la cuerda. El actor usa la música para marcarse los tiempos y las respuestas, es un diálogo para darle la continuidad al monólogo.
No es una obra al uso, es un montaje del “Brujo”. A unos les gustará a otros no. Mi consejo es que veáis la obra, siempre tienes tiempo de marcharte, como mi amiga. Sé que la obra se representará en Regina pero no se donde más de todas maneras no es difícil averiguar donde se representará.
De lo que si estoy seguro es que gustará o no pero no te deja indiferente. Máxime si de cuando en cuando alzas la mirada y ves en la oscuridad como lejanas y frías las estrellas tiritan allá en lo alto. Tal vez los dioses sigan mirando la escena igual que la miraban hace 2000 años. ¡Que Proserpina os sea propicia y Júpiter os bendiga!

lunes, 20 de julio de 2009

¡Qué Gracia tiene mi niño!


Son peculiares las formas y maneras de éste mi Ayuntamiento, perdón de los regidores del mismo.
El pasado día 17 dieron orden de retirar la placa con el nombre de Margarita Nelken que daba nombre a esa calle que ahora, se llamará de otra manera, para este que escribe se seguirá llamando Margarita Nelken diga lo que diga la lumbrera que tenemos de Concejala de Cultura.
Lo curioso del caso es que lo retiren el 17 de julio, ... ¿para conmemorar el 18 que saben saldrá publicado?... Bien podrían haber mandado quitar la placa de Yagüe, ese insigne prohombre defensor de la vida, para así también festejar el 18 de julio.
Así que ya tenemos la nueva gracieta del equipo de desgobierno municipal, ordenar la retirada de la placa con el nombre de una política republicana elegida democráticamente y ordenar se retire el 17 para que la noticia salga el 18 de julio, día del Glorioso Alzamiento Nacional.

Pues miren ustedes, gracia no tiene ninguna, y no me vengan con el cuento de que es casual, lo suyo raramente es casual.

Foto: Santi. La Crónica de Badajoz, 18 de julio de 2009


Ahora, lo que si tiene gracia es la foto que acompaña el texto. Por supuesto hablaré con los representantes de los otros partidos presentes en el Ayuntamiento para que “Se Inicie de Oficio una Sanción al Ayuntamiento”.
Sí, no se extrañen, una Sanción por parte del Ministerio de Trabajo, desde la Inspección de Trabajo.
¿Han visto que hermoso arnés de sujeción lleva el operario que está en lo alto de la escalera?
¿Han visto el anclaje de la escalera a la Pared?, ¿Han visto los maravillosos cascos que llevan? Sobre todo el de abajo, el que está a pie de escalera, mientras el otro, cincel y martillo en mano rompe la placa. Si se le cae un cascote o el cincel que se le escape y le da en la cabeza...¡qué más da…,si la tiene muy dura!

Podéis intentar molestar y joder con las plaquitas, ¡ya os vale! Pero lo otro es jugar con la salud laboral de dos operarios municipales, y bastantes accidentes laborales tenemos al año en esta ciudad como para permitir que la administración incumpla la normativa de higiene y seguridad en el trabajo.

Y la multa la tendría que pagar el Concejal de Turno de su bolsillo, así tendría más cuidado la próxima vez que ordene retirar una placa, por ejemplo la de Yagüe.