domingo, 6 de febrero de 2011

Poesia

El pasado día 1 de febrero de 2011 estuve escuchando un recital del cantante y poeta Pablo Guerrero, ese día, sólo poeta. La audición fue en el MEIAC -Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo- en el Salón de actos, para la ocasión como otras muchas, Aula Enrique Díez - Canedo, y organizado por la Asociación de Escritores Extremeños.

Hacía tiempo que no disfrutaba así, he disfrutado de la palabra tan solo escuchando. La voz grave, profunda, pausada, me traía reminiscencias de un pasado remoto y muy cercano, memorias del agua fresca de un botijo, del olor de la parva en la era , del aroma profundo y ancestral de la jara… del sentimiento hondo, hundido en las entrañas, recuerdos y sentimientos de padres e hijos…

Mi mujer y dueña en pie apoyada en la pared, yo sentado en el enmoquetado suelo…no había sillas suficientes, la pena, porque es una pena es que conozco a más del 30% de la concurrencia…desde el Ex – Presidente Rodríguez Ibarra, hasta el que fuera mi profesor de literatura en COU, Felipe, hoy somos buenos amigos…él , recién había aprobado las oposiciones…el resto del personal asistente…¡Carajo, siempre somos los mismos… el próximo en recitar, en deleitarnos con su palabra es Llamazares, si, el político… Aquí os dejo un par de poemas de los leídos…espero os guste. No todo va a ser política y economía…el alma también necesita alimentos.

Recuerdos para mi hijo:

Mi hijo veló sus armas,

el deseo tan hondo

de ver la estrella del alba, nacimiento

que nos recuerda el destino cumplido

Supo andar por los charcos, el eclipse que impide

los espejismos de la luna en el mar

No le gustaban los castillos de arena.

Pues el agua ya llega, ya no están,

y en su lugar se oculta aquello que los tiempos

inútilmente en destruir se empeñan.

Más tarde hizo vasijas, que llenó

Del sentimiento antiguo que la arcilla acarrea.

Supo todo sobre las lagartijas,

esas gotas de astros que saben esfumarse

si aparece en la mano una jaula de sombra.

Dio a los árboles sus nombres verdaderos,

el que acuna en las ramas los nidos de los frutos.

Sembró aventura, la que trae y recoge

la bienaventuranza del que cava la tierra.

Ninguna noche logre confundir la mirada

Del niño que en sus ojos perdura todavía.


Índigo:

Siento un poema, el que voy a escribir.

Miro un cuadro. Paso, despacio, sus hojas.

Acaricio un rostro, tersura de la arena.

Una ribera de astros entre jirones rojos.

Está al llegar la noche.

Pero aún en la calle vemos lo que tanto perdura,

gente desconocida que respira luz blanca,

el índigo veloz de las auroras vivas.

Aquí os dejo una de las canciones que más me gustan y que es de él: Hoy que te amo.



Disculpen ustedes la poca calidad de las fotos...con poca luz el móvil no da para más