viernes, 27 de abril de 2012

Estado de Bienestar

Generalmente y a nivel de calle creo que se entiende así, se ve al Estado como un Señor bien trajeado con un gran saco de donde saca por arte de birlibirloque dineros sin fin para nuestras necesidades e incluso caprichos.

Esto viene, a mi modo de ver, porque hemos corrido en exceso. En escasamente 40 años hemos pasado de ser un País en vías de desarrollo a ser parte del club de los ricos europeos, hemos pasado de ver al dueño de una parcela con su sacho y su almocafre atado a la barra de una bicicleta con aguaderas a verlo en un todo terreno último modelo, de ver 3 tractores por pueblo a admirar atónitos, auténticos monstruos de nosecuantos caballos de potencia, de sembrar cualquier trozo de terreno fértil a no recolectar porque se había cobrado ya la subvención y cosechar era un coste inútil.

De ver a los albañiles con el pañuelo con sus cuatro puntas atado a la cabeza a los cascos y arneses, de tener una industria obsoleta a pasar por una Reconversión industrial y volver a ser competitivos. Así en multitud de aspectos a todos los niveles de la sociedad, pero lo más llamativo, por lo inmediato, fue la revolución que supusieron los Servicios Sociales de Base en su momento. No conozco como se organizaron en otras latitudes, pero en nuestra Comunidad si han sido un repulsivo, se pasó a poder atender y cuidar a nuestros mayores, a prestarles asistencia domiciliaria, tele asistencia, ayudas sociales, viajes organizados, se enseñó a la gente a pedir por sus derechos. Si a esto le añadimos la creación de buenos Centros de Salud, de Hospitales Comarcales, de Cooperativas de todo tipo, la implantación de todos estos servicios y algunos más sirvió para fijar la población al territorio y de darle las coberturas básicas necesarias. Y no creo que ese sea el principal gasto social ni el más prescindible de los que actualmente están en solfa. Pasamos de una sociedad oscura y cerrada a la lucha contra la discriminación racial y sexista, de asistir impertérritos a bofetada marital a las Casas de la Mujer, del matrimonio para toda la vida al matrimonio homosexual, del maricón de esquina al cambio de sexo. De emigrar a recibir millones de emigrantes. Han sido tantas cosas en escasamente dos generaciones que no nos dio tiempo a asumirlas plenamente. Ahora con la crisis nos están replanteando el Estado del Bienestar, que si no podemos vivir por encima de nuestras posibilidades, que si el Estado no puede atender a todos...

¿En qué quedamos? Estamos de acuerdo en que el Estado no tiene que atender a nuestros caprichos pero nadie dudará que tiene la obligación de cuidar de sus ciudadanos, sobre todo de los más débiles, de los incapacitados, de los disminuidos, de los excluidos, de los oprimidos, de los explotados, de los enfermos, de los maltratados, de los que no tienen trabajo, de los que pasan hambre y sed... de salvación y física. Que tenemos que replantearnos el Estado del Bienestar es algo obvio, pero que nadie intente con la excusa de la Crisis de Recortar Derechos Inalienables e Inherentes a las Personas y al Ciudadano. Por favor, nada de tocar lo que costó tanto lograr, no perdamos el norte porque alguno está pensando en volver a la limosna y la caridad y por ahí no podemos pasar.