sábado, 28 de mayo de 2011

Ideología

Qué pena, qué pena que me da este Partido. Ignoro hacia dónde va pero puedo asegurar que no va a buen puerto. Cambiamos la ideología por la coreografía o por la gastronomía, por una cosa que por mucho que se empeñen no se parece en nada al original. Recuerdo perfectamente las chaquetas de pana o el cuero informal, aquel acercamiento, ficticio y electoralista a las bases y al pueblo y ahora aquellos mismos defienden las tesis económicas neoconservadoras, aplican sus políticas y oprimen y humillan a la clase trabajadora, al proletario. Perdón he usado una palabra prohibida, PROLETARIO, ¿sabéis acaso qué significa? ¿Qué sois vosotros hoy, ahora, antes firmes defensores de la igualdad y hoy infames consentidores y perpetradores del mayor atentado que jamás ha sufrido la clase obrera. ¿Qué o quién os compró? ¿Qué o quién anuló vuestro juicio? Lleváis años y años aferrados como lapas a vuestras poltronas, lleváis años y años alejados de la realidad de la calle, viviendo en una mentira constante, os habéis convertido en una casta, en un nuevo enemigo del pueblo a abatir. Os escucho hablar de economía y de cómo ha crecido la economía del país y veo y siento en mis carnes que cada vez somos más pobres, que cada vez mis vecinos y yo mismo llegamos peor a fin de mes, en tanto que vosotros lleváis a vuestros hijos a colegios privados que cuestan al mes mucho más que lo que ganamos la gran mayoría, que vestís de ropa de marcas lujosas en tanto el resto nos vestimos de mercadillo, que habéis corrompido la política hasta hacerla vuestro negocio aún a costa de arruinar a quien sea menester, que defenestráis a cualquiera que ose oponerse a vosotros, con o sin razón. Y ahora… ahora que el pueblo os ha dado la espalda, ahora ¿qué? Dime Zapatero…pudiste pasar a la Historia como uno de los Grandes ¿Cómo pasarás ahora? Pudiste haber antepuesto tu ideología y tus principios, pero renunciaste a ellos, si alguna vez los tuviste. Pudiste haber dicho: “Esto no lo puedo hacer pues va en contra de mis votantes” pero pasaste de ellos, de nosotros y nos quisiste convencer de lo contrario. Pudiste haber dimitido aduciendo que iba contra tus principios, pero no, preferiste humillarte y nos vendiste a todos. Usando un símil taurino, pudiste haber dejado el Miura a otro matador, a la oposición, a los amigos del bicho, pero has demostrado no saber, pudiste haber toreado por chicuelinas, haber citado en los medios haberte expuesto a una cornada. El público vio el morlaco y decidió que era difícil, pero que había entrega, que no derrotaba, que había faena... El matador, tú, lo vio venir y en lugar de enfrentarlo, tiró los trastes y esperó en tablas. La afición lo abucheó. Tuviste en tus manos una faena de las de indultar al animal, pero no diste la talla ¿Y aún te quejas? ¿Aún esperas que aceptemos tu consejo? Vete a tu casa, ya has cumplido, ahora déjanos a nosotros, deja que sea el Partido, las bases en Congreso quien decida quién y cómo. Ya es hora de jubilar a la Vieja Guardia, de renovar el Partido, de volver a nuestros orígenes, nos lo han dicho muy clarito en las urnas.

lunes, 23 de mayo de 2011