miércoles, 21 de enero de 2009

FREEGANS

FREEGAN

Se denomina freegan a gente que emplea estrategias alternativas para vivir, basadas en un uso limitado de la economía convencional, y en reducir al máximo el consumo de recursos. Abogan por la vida en comunidad, la generosidad, la conciencia social, la libertad, la cooperación y el compartir en oposición a la sociedad basada en el materialismo, la apatía social, la competición, la conformidad y la codicia. El Freeganismo es un movimiento de boicot total a un sistema económico actual que propicia el beneficio de unos pocos frente a las mejoras comunitarias.

Dicho así no nos enteramos que o quienes son. Pero si decimos que son personas que recogen los productos en buen estado que supermercados, restaurantes y particulares tiramos a la basura, el tema empieza a clarificarse.

Según la noticia publicada el pasado lunes por el diario Hoy, los 150 supermercados de una cadena francesa, generan al año 56.000 toneladas/año sólo de residuos perecederos, de comida, con los que se podrían alimentar 110.000 personas (unas 30.000 familias).

Mas o menos siguiendo esa media a Badajoz nos corresponderían unas 750 Tm/año sólo con dos de esos supermercados franceses, después habría que sumar los 8 o 10 nacionales y los otros 8 o 10 regionales/provinciales, sin contar las pequeñas tiendas de barrio.
A bulto nos vamos como poco a 2000 Tm año, que vienen a ser unos 5.500k/día.

De toda esta comida que se tira, solamente una pequeñísima parte, la correspondiente a los pequeños supermercados y tiendas de barrio se puede recuperar del cubo de la basura, el resto se destruye.
Cualquiera que se de una vuelta por no importa que ciudad verá en estos aciagos días a muchas, demasiadas, personas rebuscando algo que comer en los contenedores de basuras.
La inmensa mayoría de estos modernos rebuscadores no lo hacen por seguir ningún movimiento alternativo o por ir contra el sistema, lo hacen por pura y simple necesidad, lo hacen por HAMBRE, y los demás ni los miramos, pasamos a su lado y ni tan siquiera los vemos mientras ellos rebuscan entre basuras su sustento.

Aun recuerdo de mi niñez oír hablar a los mayores de ir al rebusco, de ir por los campos a espigar, a recoger las patatas, los tomates, las habas que se quedaban en los campos tras su cosecha, pero aquella era otra hambre, otra necesidad, la de ahora es pura y llanamente vergüenza, vergüenza de que los comedores sociales de las monjas no tengan suficiente para alimentar tanta boca, vergüenza de que el Banco de Alimentos se quede vacío antes siquiera de llenarse, vergüenza de que el negocio prime sobre la más básica caridad, tan cristianos todos, tan buenas personas todos. Todas las confesiones dicen: “da de comer al hambriento”, la verdadera fe que impera dice: “si no se vende se destruye y que les den”

¿Tanto les supone a estas firmas comerciales, no ya repartir, sino dejar que las organizaciones dedicadas a ello, las monjas, el Centro Hermano, Cruz Roja, Cáritas, el Banco de Alimentos… retiren esos alimentos que se van a destruir? ¿Cuántas familias que no van a comprar, porque no pueden, podrían comer decentemente a diario?

No, no lo entiendo. Si no lo quieren, si no lo van a vender. ¿Cuál es el problema? ¿Por qué esta política? Si hasta tendrían publicidad gratis, sería primera plana y cabecera de telediarios amén del boca a boca. ¿Entonces…?

Todos dicen que tenemos que aprovechar esta crisis para cambiar muchas cosas, empecemos por lo más sencillo, básicamente por humanizarnos.