sábado, 19 de junio de 2010

Cuando no sabemos

Cuando alguna vez no sabes cómo decir las cosas, siempre nos queda recurrir a la poesía, a los poetas que saben mejor que nosotros cómo contarlo, cómo decirlo…yo no nací en Sevilla pero por lo demás… y muchas gracias don Antonio.


Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.

Antonio Machado, 1906

8 comentarios:

Joselu dijo...

Hemos estado en Collioure varias veces. La última vez, mi hija pequeña recitó los cuatro últimos versos delante de su tumba. Lo que más seduce de Antonio Machado es su desnudamiento existencial, ese estar expuesto a la melancolía, el desasosiego, la incertidumbre... Frente a tanto optimista de esos del pensamiento positivo, me resulta estimulante esa inquietud tan destartalada y sombría de ese poeta que se fue ligero de equipaje, casi desnudo...

Malo Malísimo dijo...

Felicita a tu hija de mi parte por su elección. Esos versos son la esencia de la vida. Comparto tu seducción por el poeta que hago extensiva también a Hernandez. Son la poesía de la sencillez.

María dijo...

¿Sabes MALO?

No sabría decirte, si me quedo con la izquierda o con la derecha de tu entrada, mejor me quedo con las dos.

Mmmmmmmmmmmmm ¡¡pero cómo me gustan Machado y Miguel Hernández!!

Supongo que en su autoretrato Machado, conscientemente dibujó a un gran tipo y sugurísimo que él lo sería en la realidad.

Estoy leyendo ahora mismo lo que dice Joselu y yo, sin embargo no veo nada de inquietud en este poema de Machado. Al contrario veo serenidad, paz y mucha tranquilidad tanto con su pasado, su presente, como con el futuro que le esperaba a él y a todos. La esencia de la sencillez, de alguien noble y como él mismo dice bueno.

Si que en eso os parecéis, pero yo a ti te veo mucho más guasón y gamberrete jajaja con todo el cariño, ya lo sabes, y además creo que es muchísimo mejor. A mi Machado, me tira más a tristón, una tristeza sensible, serena y preciosa, pero tristeza al fin.

La boca de Miguel Hernández es pasión desgarrada por la pena y la añoranza...
¡¡Jo, MALO cómo me dejas!! jajaja
¡¡voy corriendo a poner algo de música que salgo arrastrada!! ;-)

Pero gracias, ha sido precioso.


Un beso muuuuuy grande y feliz resto de finde.

Amigo de la Dialéctica dijo...

Hola amigo:

Nuestro Antonio Machado lo dice todo. Esta poesía, como bien dices, sintetiza muchos de esos sentimientos que tenemos y que en ocasiones no sabemos expresar.

Un abrazote amigo.

Malo Malísimo dijo...

María la inquietud a la que se refiere Joselu, es creo, al conjunto de su obra y a su propia existencia. La temprana muerte de su joven esposa le marcó y mucho amén de un sentido trágico de España y sus políticas. Hoy diríamos de él que era un optimista bien informado...y sí yo soy bastante más gamberro...pero no creas es más una puesta en escena que otra cosa. Y de Hernández...que a mi también me arrastran los vientos del pueblo.

Malo Malísimo dijo...

Querido Javier, son tantas las veces que tengo que recurrir a la poesía...la realidad se está volviendo demasiado desagradable y yo siempre he necesitado algo de armonía. Últimamente, quizás sea la edad, la mala leche o la jodía depre (que siempre anda rondando)no termino de centrarme y mira que tengo ganas.
Pero bueno un poquito de introspección un pelin de paciencia y espero que funcione.

Estela dijo...

Yo tambien estuve en collliure..y cuando hacíamos el viaje y pasabamos por esas montañas pense...cuanta histora hay enterrada en estos montes y cuanro horror...lo que tuvieron que sufrir estas personas solo por querer tener libertad.

Este verano actua en el teatro romano de Merida Paco leon... no te lo pierdas tu que estás cerquita ves a verlo.

Un abrazo!!

Malo Malísimo dijo...

Estela, aún no he visto el programa para este año. Cuando veamos que nos ponen decidiremos...