viernes, 28 de marzo de 2014

¿Qué esperan?

El Señor Director General de la Policía, don Ignacio Cosidó denuncia una conspiración contra el Estado de Derecho...¿? Entre tanto, el “Poder Judicial” dice no a la “ley mordaza”, la ley de seguridad ciudadana del ministro Fernández y la alcaldesa menos votada de las españas, doña Ana Botella lo que más querría es quitar el derecho a manifestarse pero al no poder lo quiere acotar, limitar y en este empeño cuenta con el apoyo del ministro Fernández, ¡cómo no!. Por otra parte tenemos al más feminista de los ministros, el señor Gallardón que sigue en su afán de defender a las mujeres aún contra su propia voluntad y el incombustible Wert, incólume al desaliento que insiste y la mantiene y no enmienda su ley educativa sexista, sectaria, retrógrada y elitista. Mientras estas minucias ocupan el tiempo de nuestros ilustres próceres los inmigrantes siguen al asalto de Ceuta y Melilla, un millón quinientas mil familias están según Cáritas en riesgo de exclusión severa, 7 millones de españoles tienen problemas para pagar la factura de la luz, unas 7000 personas mueren al año por culpa de la pobreza energética, España es el segundo país de UE con más pobreza infantil...pero hay que flexibilizar más aún el paro, los salarios deben de seguir congelados, el paro, a pesar de las ingenierías estadísticas del Gobierno no para de subir, la corrupción ya ni nos asusta de ver los niveles que alcanza, los recortes siguen imparables, las mentiras...de unos y de otros no cesan y ¿Qué esperan que ocurra en las manifestaciones? ¿Qué aplaudan al Gobierno? No, no quiero hacer apología de la violencia pero vuelvo a repetir la pregunta ¿Qué esperan?

7 comentarios:

Juan Antonio H. dijo...

Pues esperan que la cosa se pudra, que es muy de Rajoy, esperan que las protesta sean anti-democrática por culpa de infiltrados reventadores, esperan que seamos sumisos, si o si,en definitiva "ajo y agua" "que se jodan"

Temujin dijo...

Malo, la culpa la tenemos nosotros, que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, que hacíamos autopistas sin coches, aeropuertos sin aviones y ciudades de la Cultura llenas de analfabetos.

María dijo...

Es verdad lo que dice JUAN ANTONIO, MALO, esperan que los infiltrados o los alterados de turno vendan la imagen de que solo son ellos quienes con sus desfases están a la contra, que con la penosa imagen que dan disuadan al resto de hacer nada, esperan que viéndoles a ellos se nos quiten las ganas de salir a la calle, esperan que nos congelemos como estatuas y les dejemos seguir haciendo tal cual hacen... esperan que todo siga igual y no nosotros les damos ese gusto, porque efectivamente no hacemos nada.


Muuchos besos MALO pon al chamán a cocer algún brebaje que nos despierte, porque a este paso para cuando abramos los ojos ya no nos quedará nada que salvar.


Bueeeno y tú mientras ten una buena semanita;-)

María dijo...

Quitas el no de delante de nosotros por favor... desgraciadamente le pones un sí .. por ahora :))

Malo Malísimo dijo...

Pido, demando, imploro vuestro perdón. LLevo unos días más liado que la pata un romano (noseyo que haría el romano) y no tengo tiempo para casi nada por lo que os tengo olvidados del tooo.
Durante los próximos meses, se abrió la veda, voy a estar más que liado y por las tardes me negaré a abrir un ordenador, empizan las subvenciones y me voy a "jartá" de ver documentación, mandar y recibir correos, etcétera, etcétera, a sí que si no aparezco por aquí no es que me pase nada de nada es que estaré a bien seguro "eslomao" al menos intelectualmente. Como decía un amigo besos a los perros y patadas a los niños....

María dijo...

Vale, te perdono jaja pero.. para un segundo y pásate a comprar un librito por mi blog.. a ti, justo a ti teeencantará, fíate de mi , por esta vez al menos ¿vale? ;))

Ánimo con el papeleo, grandullón. Muaaaaaaks!!

Joselu dijo...

El otro día vi una manifestación que discurría por el centro de Barcelona. Yo simpatizaba con ella, pero me di cuenta de que nunca me uniría a ella. Hay algo que me produce alergia en las manifestaciones y en los gritos y en las proclamas. Las entiendo. Una vez hace un año intenté ir a una manifestación cívica de mi barrio por el cierte de un ambulatorio. La protesta era totalmente justa. Estuve allí tres cuartos de hora intentando gritar lo que gritaba la gente, pero me veía falso, impostado. No me sentía a gusto allí por más que estuviera radicalmente de acuerdo con lo que pedíamos. Cuando era estudiante fui a muchas manifestaciones y en un par de ocasiones me arreó la policía y mucho.

No me gustan las manifestaciones. No me gusta ver a la gente junta unidos por un mismo motivo tremendamente justo.

El día que doscientos millones de catalanes se manifiesten por la Diagonal con banderas e himnos, sentiré algo muy próximo al desistimiento. No lo entiendo. No lo comparto.
No me gusta ver a la gente junta. Sospecho algo y no me gusta. Me gustan los individuos pero me inquietan las muchedumbres.

Pero no me hagas caso.

En cuanto a los reventadores que clavan lanzas en los chalecos de los policías o intentan golpear con un adoquín la cabeza de uno de ellos, me producen horror. La miseria humana, la crueldad, la barbarie, la maldad siempre necesita de muchedumbres para ocultarse.

No.

Pero no he hablado de lo que exponías. De este gobierno prefiero no hablar. Ni de ningún otro.

Un abrazo.