sábado, 7 de mayo de 2016



No me gusta viajar cuando llueve, imagino que habrá a quien sí, pera a mí no. El ir por la autopista mejora bastante la conducción pero aun así el viaje se alarga por las lógicas precauciones que has de tomar.
Pero hoy que una necesidad perentoria y urgente me ha obligado a ello hubo un momento que me gustó, que disfruté del viaje y es que  ¡Qué hermosa estaba la sierra! La cortina de agua cesó un momento,  lo justo para que pudiésemos ver como  las nubes, una vez coronados los altos picos de la sierra suaves se desparramaban  por las laderas cubriendo con un  manto  blanco y gris  las copas de las encinas. En algún punto había algún rayo de sol.
Todo fue fugaz, rápido y pasajero pero alegró mi triste, obligada y viajera mañana.

3 comentarios:

Joselu dijo...

A mí sí que me gusta. Los colores cambian como bien dices y aparecen nuevas perspectivas. ¡Cómo me hubiera gustado ver la sierra! Vivo encerrado en casa y en el trabajo y todavía no he salido a caminar este año. Hoy llovizna por aquí. Saludos, Malo.

María dijo...

A mi no me gusta que llueva, fin.

Pero te he leído ... jo! MALO, te he leído y te voy a escribir lo que he sentido y no tengo ni idea y solo deseo equivocarme. ¿Le ha ocurrido algo a tu madre? alguien muy querido para ti se ha ido, eso he sentido al leerte. Estas letras llenas de lluvia hay empapado muchísimo dolor dentro aunque sea precioso como lo has escrito ...


Un beso inmeeenso en medio de un abrazo fortísimo en paz ...te siento en paz y me alegro muchísimo aunque sienta tu pena.



PD
Si estoy pirada perdida .. ya sabes .. no tengo cura ;)

Prozac dijo...

La lluvia, uffff, lo mejor de la lluvia cuando escampa, quizá al ser norteña esté de la lluvia hasta ahí mismito, aunque he de reconocer que es una maravilla caminar un día lluvioso, sin paraguas, con la cara mirando al cielo, dejando que las gotas se deslicen por el rostro. Y cuando llegas a casa quitarte la ropa mojada y regalarte una ducha con agua caliente, pero claro, esto esta bien hacerlo de vez en cuando, porque como casi todo en esta vida, lo mucho seguido al final se convierte en monótono.
Saludos cordiales y secos, por supuesto.