lunes, 7 de marzo de 2016

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Las contradicciones de la investidura


3 de Marzo | 20:25
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Las contradicciones de la investidura
He vuelto a escuchar íntegramente el discurso de Pablo Iglesias en el debate de investidura. Un discurso de 25 minutos de los que han sobrado prácticamente los primeros 12. Es de recibo reconocer el dominio del discurso que tiene el amigo, pero ¿De qué sirve ese dominio si no se dice nada? Doce minutos de pura palabrería y demagogia barata. ¿De qué sirve recordarle al PP sus orígenes franquistas? ¿Acaso alguien lo ignora? Cierto es que a ellos, los del PP, no les gusta nada pero se reafirman en ello día sí, día  tan bien, cuando acusan de revanchismo a todo el que quiere aplicar la Ley de Memoria Histórica. ¿A cuento de qué sacar los trapos sucios del PSOE, trapos por los que ya purgó su culpa? ¿A cuento de qué tanto insulto? ¿Y la prepotencia intelectual? ¿Acaso sólo él es leído e instruido? ¿Y los consejos? ¡Consejos vendo que para mí no tengo! Sus palabras más repetidas: Poderosos y Oligarquía, ¡como si ellos fuesen jornaleros!

También habría que recordarle al Señor Iglesias que sí, que Podemos nació del 15 M pero que ellos no son el 15 M. Allí estaban / estábamos muchas otras personas, muchas otras ideologías muchas otras tendencias además del germen de su organización.

No es hasta el minuto 12’45 cuando comienza a hablar de política y bueno, queda patente que no le gusta nada de nada el acuerdo con C’s, acusando además a éstos últimos de imponer a Sánchez la prohibición de pactar con Podemos.

¿Acaso no imponía él mismo lo contrario? ¿No imponía él no pactar con Rivera? Su discurso en esos momentos era claramente un conmigo o contra mí.

La diferencia entre unos y otros es que en tanto Rivera exigía pocas contra prestaciones, Iglesias ya tenía diseñado a su medida el Consejo de Ministros.

En cuanto a su diserto sobre Seguridad, sobre los Refugiados, sobre las concertinas, la Auditoría a las “Cuentas de la Eléctricas”, reforma fiscal, etcétera, reconozco que estoy bastante de acuerdo con sus planteamientos iniciales y que es más que necesario una profunda revisión de todo ello.

Me gustaría terminar recordando al Señor Iglesias una de sus frases, “Ser tratados de Igual a Igual”. Pues sí amigo Pablo, de Igual a Igual y para ello hay que sentarse a hablar pero sin pretensiones, sin imposiciones y siempre teniendo en cuenta que este sistema imperfecto que nos hemos dado, ha establecido que Sánchez tiene más Diputados que Usted, no pretenda cambiar eso en tanto no se cambie la Ley Electoral.

Y por cierto ¿Cuando usted busca ligar con una buena moza o buen mozo (me es indiferente) empieza Usted insultándola y resaltando sus defectos? Pues lo mismo para lograr un pacto político. Y recuerde el dicho de que siempre es mejor un mal acuerdo que un buen pleito.

9 comentarios:

Joselu dijo...

La verdad, Malo, es que sigo las noticias de política con verdadero desdén. Cuando llegan las ocho y pico de la noche y cenamos, ponemos un documental de la plataforma a que me he suscrito, Netflix, y me evita ver las noticias y oírles en directo. Siento repulsión por Pablo Iglesias y todo lo que significa, así que suscribo lo que dices sobre él y su prepotencia. Podemos es una bomba de relojería que envenenará todo lo que toque. Aquí en Cataluña ya se ve que una buena parte de agrupaciones de Podemos se decantan, como dice la prensa hoy, por el independentismo. Será el clavo que nos acabe de matar en esta Cataluña de la que me siento tan distante como si fuera Groenlandia. No me gusta hablar de política. Antes sí, pero ahora no.

Un cordial saludo, Malo.

Malo Malísimo dijo...

Querido Joselu. Te entiendo perfectamente. Tan perfectamente que hasta Yo mismo estoy casi que en tu misma situación. De hecho hacía ya bastante tiempo que apenas escribía algo en FB y de mala gana, hasta los compañeros de aquí me preguntaban si me pasaba algo. Y ese algo es ese mismo desdén al que te refieres.
Pero, como bien sabes, aunque intento ser objetivo, soy partidista y partidario y los compañeros del Partido me pidieron que colaborase con el medio digital "elcorreodeextremadura.com" y en esas andamos.
Y de por ahí... pues como decímos por aquí "cuando un tonto coge la vereda, la vereda se acaba pero el tonto sigue"

Anónimo dijo...

Pablo solo quiere que no pase lo mismo que pasa en extremadura, cargos, para que luego no se diga "si te he visto no me acuerdo"
Pactar con Rivera es lo mismo que pactar con el PP, y por ahí no se puede pasar, las izquierdas suman, claro si el PSOE es de izquierda?

Malo Malísimo dijo...

Querido Anónimo. Que Rivera es de derechas es vox pópuli. Pero entre una derecha centrada, dialogante y que acepta hacer las reformas más que necesarias de la Constitución y la derecha carpetobetónica intransiguente, nacionalcatólica y ultramontana del PP hay una diferencia y creo que es sustancial.
Que personalmente prefiero unos acuerdos más a la izquierda (Te puedo asegurar que Podemos me cae a la derecha) por supuesto, pero vamos a poner los pies en la tierra. Seamos realistas. La revolución economico-social y cultural que necesita este país no la vamos a lograr "por cojones" de un día para otro. Para nuestra desgracia, en entorno económico y geoestratégico juega en nuestra contra. ¿No será, entonces, más sencillo ir paso a paso? Por otra parte y vuelvo a reiterar, es a título personal la actitud de Pablo Iglesias dista mucho de ser conciliadora y de buscar un acuerdo. En un acuerdo o pacto a dos, tres cuatro o cinco bandas como sería este todos tienen que ceder y el amigo Pablo por pedir, pide hasta la recaudación del cepillo.
Hay que llegar a un acuerdo de mínimos que permita las reformas necesarias de la Constitución e iniciar un nuevo proceso constituyente que lleva implícito unas nuevas elecciones. Imagina por un momento que una vez hecho todo el trabajo vuelve a ganar el PP por mayoría absoluta y todo lo hecho a tomar por saco. Dice un dicho de aquí que el galgo corre más pero que el mantín llega más lejos. ¿No será preferible ser mastín a galgo?

María dijo...

Te he querido decir algo al leerte, a parte de que me alegró un montón ver resucitar tu blog, pero es que no sé qué decirte mi querido grandullón. Estoy muy perdida con lo que sucede.

Siempre he dicho que todas las ideología son buenas en esencia, lo malo es cómo y quien las lleva a la práctica, creo que hace mucho debimos superar este rollo de políticas de izdas y de derechas ¿qué significa eso hoy que hay miles de universitarios que cobran menos que un fontanero que además pueden tener una empresa más chanchullera y explotadora de sus trabajadores que una multinacional? ¿qué son izdas cuando entre los trabajadores y clase media baja hay más rechazo a los inmigrantes y diferente que en las élites ? El mundo cambia y nosotros seguimos con la mente cuadriculada, como hace cien años, de ahí esta tontería y estos prejuicios en quien pacta con quien...

A mi me gusta muy poco Pablo Iglesias y sin embargo mencaanta Errejón, vomito con Rajoy y me gusta Cifuentes y lo mismo te digo de Pedro Sánches no lo soporto, me parece el novio de la Barbie y sin embargo me rechiflas tú jaja y Pachi López ¿ qué te digo con esto? hoy por hoy yo solo me fijo en las caras .. la gente ... son ellas las que hacen la política ... depende quien hace una cosa u otra dentro del mismo partido.. hay corruptos a un aldo y otro .. son las personas corruptas no las ideologías .. lleno al grano de lo que sucede hoy... Objetivamente el único que acerca posturas y hace propuestas constructivas es Albert Rivera ¿neoliberal? Sí… asusta eso ¿ sí? Pero va de cara .. y si pacta con el PSOE le cortarán las alas para que no campen las grandes corporaciones haciendo de España su cortijo .. ¿qué pasaría si pactara Pablo Iglesias con ellos? Que Pablo queda de tercero, que su ego no puede con eso, que sus políticas agresivas no van a salir adelante y que su imagen se debilitará cara al futuro porque se evidenciará que su discurso populista no es fácil de llevar a la práctica... criticar como gobierna otro siempre es más fácil que gobernar ... no sé MALO ... no sé qué es mejor, visto lo visto ni siquiera me parecería mal que PSOE pactara con el PP .. es lo que te digo... no son los partidos son las personas las que cambian laS maneras, forma y el fondeo de hacer política ... y luego está en lo que les dejen los europeos de pro! ... veremos dijo un ciego y nunca vio ;)

Muuchos besos, muchos y mil gracias por seguir regando las plantas de tu casa .. yo me paso siempre pero es que esta vez no sabía si tenías lechugas o berenjenas plantadas en la huerta, tenia miedo de pasarme con el agua .. ya ves que yo cundo me pongo jaja lo inundo toodo de letras ;)

Malo Malísimo dijo...

Querída María. Como le he dicho también al anónimo, te entiendo perfectamente.
Tu bien sabes que Yo he dicho muchas veces en esta casa que me considero Marxista y también que he dicho que por supuesto que hay que revisar esa teoría económica. Porque por más que le pese a más de uno y de dos, no deja de ser una teoría económica.
Bien es cierto que aunque lo realmente importante son las personas también lo es la concepción del Estado y de la Sociedad que tengan esas personas (Su Ideología) Pero la de verdad. Como ejemplo tu hablas de Pedro-Kent y Yo. Los dos militamos en el mismo Partido pero no tenemos la misma Ideología. Similar, sí, pero no igual.
El Problema fundamental es el de siempre. Los dineros. Los dineros y los sistemas bancarios que sustentan todo el entramado. Dos ejemplos. 1.- Dinero Negro en España...(imagina por un momento que le cambiamos el color a los billetes de 50-100-200 y 500 y quien quiera tener esos nuevos billetes deba ir al Banco, identificarse, entregar los billetes viejos y recibir los nuevos y que por supuesto los viejos perdiesen todo su valor desde el primer momento ¡La economía se paralizará, el pequeño comercio quebrará! ¿Seguro? Si pagamos siempre con tarjeta o usamos generalmente billetes de 20. Lo único que ocurriría es que de un plumazo terminabas con un negocio muy boyante y que escapa a Hacienda. 2.- Prestamos Bancarios. Imagina por un momento que los Bancos sólo pudiesen prestar dinero en función de sus reservas. Es decir, que si tienen 1000 solo puedan prestar 500 puesto que con sus reservas tienen que cubrir los impagos y si nadie paga... pero sabes que no es así que ellos prestan en base a la deuda con lo cual la resultante en una exponencial sin fin.
La cuestión es tan sencilla como por un lado separar la economía de inversión de la especulativa e incluso de crear Bancos Públicos que se dediquen a la economía doméstica, a nuestras nóminas y pagos de pobres. Por otro, desgajar al Estado de cualquier vínculo con los entramados financieros y si quiebra, quebró y que paguen los accionistas, pero no nosotros. También entraría en juego un retorno a la actividad industrial y una reindustrialización, etc. Lo que no es de recibo es la Sociedad Corporativista/ Capitalista que estamos creando. Esa que niega el trabajo y cierra la fábrica porque es más barato producir y explotar trabajadores en el sudeste asíatico, la que cierra la mina porque baja el precio del metal que extrae (pero no devuelve ni las ayudas directas ni indirectas) la que, en base a sus propios criterios mercantilistas decide quien es solvente y quien no, la que Niega la entrada a Europa a los desgraciados...
Claro que son importantes las personas. Es lo realmente importante. Pero la Ideología, la Religión (que es otra forma de ideología), la Avaricia que se lleva la primacía en nuestra sociedad, son también muy pero que muy importante.

Temujin dijo...

"La definición de demagogo que da un diccionario cualquiera es clara: persona que manipula los sentimientos de la gente, especialmente mediante halagos fáciles y promesas infundadas, para convencerla de la conveniencia de aceptar un programa político. El demagogo practica la explotación sistemática de las pasiones, emociones y factores irracionales de la conducta humana, ocultando la realidad de los hechos. El dema­gogo argumenta contra las leyes, costumbres y creencias vigentes, alegando que son convenciones sustituibles por otras pretendidamente mejores, según la conveniencia de la clase o grupo a los que se dirige. En la antigua Grecia fueron sofistas quienes desempeñaron ese papel. Para enfrentarse a sus opiniones y a su manipulación de la muchedumbre, Sócrates, Platón y Aristóteles elaboraron sus filosofías racionales. El demagogo suele surgir en tiempos de crisis y acompaña siempre a las revoluciones. Por eso estas terminan radicalizándose y su salida suele ser la dictadura o tiranía. Así, la revolución inglesa de 1668 –Cromwell–, la francesa –Napoleón I–, la de 1848 –Napoleón III– y la rusa de 1917 –Lenin–. Los dictadores que proceden de una revolución suelen ser demagogos que han eliminado a sus competidores. Por eso las revoluciones devoran a los revolucionarios de la primera hora.

Demagogo arquetípico fue –durante la crisis final de la República romana– Publio Clodio Pulcro. Militar sin gloria y administrador sin brillo, renunció al patriciado –era de vieja familia noble pero sin recursos– y cambió su nombre –de Claudio a Clodio– para poder ser elegido tribuno de la plebe. Desde este cargo, aduló al pueblo descontento con repartos mensuales de trigo –mientras lo hubo–, conspiró sin descanso y fue un factor constante de inestabilidad y enfrentamientos, en los que participaban sus partidarios armados, una auténtica partida de la porra. Imperaba la violencia. Cicerón, perseguido con odio ciego por Clodio, tuvo que exiliarse; sus propiedades fueron confiscadas, su casa en el Palatino derruida y el solar sacado a subasta. ¿Adivinan quién lo compró? Clodio. Tras la marcha de César a las Galias, Clodio se había convertido aparentemente en el dueño de Roma, aunque hay que añadir que figuraba en nómina de Craso, el hombre más rico de la ciudad. Al final, casi todos los caminos conducen al mismo sitio. Clodio murió como era previsible: asesinado. Indro Montanelli dejó escrito su epitafio: “Clodio era, más que un gran político, un gran demagogo y, por tanto, no tenía el sentido de la mesura”. La democracia, bajo los golpes de Clodio que la había reducido a una cuestión de garrotazos, agonizaba. Después de ella vino Julio César y, asesinado este, Octavio y, con él, el imperio. De la república sólo quedó la apariencia. Se explica –como cuenta Suetonio– que Calígula quisiese nombrar cónsul a su caballo Incitatus. El Senado se lo tragaba ­todo.

Temujin dijo...

Tal vez se pregunten a qué viene esta modesta excursión sabatina por los arrabales de la historia de Roma. La historia no se repite, pero brinda perspectivas para intentar entender el presente. Así, puede ayudarnos a respondernos la pregunta de si hay algún demagogo entre nosotros. O más de uno. Porque es la historia la que nos enseña que estamos ante un demagogo cuando un político manipula a una clase social o a un grupo, a los que no pertenece necesariamente por origen, con proyectos imposibles o halagos sin sentido. Cuando se pone al frente de una reivindicación justa surgida de forma espontánea, deslizándose encima de la ola de protesta como si de un surfista se tratase. Cuando sostiene con cerrazón sectaria su posición, despreciando la del adversario al que trata como enemigo. Cuando descalifica personalmente a sus contendientes, sin rehuir el agravio, el desprecio y el sarcasmo. Cuando rehúye siempre el pacto y la transacción, buscando la confrontación y practicando el rechazo. Cuando, antes o después y de forma más o menos torticera, amenaza. Cuando retuerce los argumentos, distorsiona la verdad y tergiversa las razones. Cuando gesticula con desplante, enfatiza sin pudor y reta con ventaja. Cuando se llena la boca con grandes palabras, que suenan en sus labios huecas y casi como un reclamo vacío. Y cuando tras toda esta parafernalia sin mesura se esconde un ego desmedido, una ambición sin freno y un ansia de poder descarnada. Por todas estas razones, el demagogo sólo tiene dos salidas: el triunfo en forma de tiranía, que ejercerá sin remilgos, o el fracaso que le llevará, en el mejor de los casos, al ostracismo.

No es difícil detectar a un demagogo. El simple tono que emplea lo delata. Sí es difícil, en cambio, que la masa no sucumba a su seducción, especialmente en tiempos de zozobra. Por ello, cuando un demagogo consolida su posición y marca la pauta –aunque sea parcialmente– en el devenir de un país, el riesgo de conflicto civil pasa a ser muy grave, puesto que el demagogo no es, al fin, más que un amoral que todo lo hace al exclusivo servicio de un proyecto personal. Que es, naturalmente, el suyo."


El texto es de Juan Jose Lopez-Burnio y me ha parecido brillante, actuaciones como la de la alcaldesa Colau con los militares es otra más de la lista de chorradas brillantes de algunos políticos de este país, me pasa como a Joselu, cada día me aburren más y eso que siempre me apasionó la política.

Cuidate Malo

Malo Malísimo dijo...

Salve Temujín.
Tu con tu magnífica lección histórica y las definiciones dadas más lo poco que he podido añadir yo en mi contestación al "anónimo" y a María nos delimitan y ponen negro sobre blanco la actual situación política nacional de la que estamos todos tan aburridos,hastiados y desasosegados.
No sé donde iremos a parar, espero que no sea a la desaparición de la República que propició Clodio y del que ahora pareceser tenemos varios descendientes directos. En mayor o menor medida unos y otros hacen demagogia popolista barata y lo peor no es eso, lo peor es que el pueblo ahíto de los estragos y desmanes de la política al uso y amodorrado por los progrmas televisivos de alto nivel intelectual que tanto abundan se cree las tonterías de unos y de otros. He de reconocer que el gran acierto del moderno Capital, de los Neocon y sus acólitos de la clase burguesa es haber logrado introducir esa idea de que "no es tiempo de ideologías" cuando la realidad clama lo contrario, es tiempo de ideologías y de aplicar conceptos ideológicos. Eso si, nada de principios inmovibles e inmutables, principios que se puedan aplicar a la realidad para transformarla poco a poco, aunque personalmente el cuerpo me pide lo contrario pero para evitar caer en personalismos, en cultos al gran Gurú, al Salvador...mejor despacito. Sin prisas pero sin pausas.